6 de febrero de 2012

Steve Jobs, Apple, los ecosistemas cerrados y la intención de crear grandes productos.


Steve Jobs decidió en 1991 que Apple sería un ecosistema cerrado donde el software y el hardware estuvieran integrados. Esta decisión implicó que los productos de la manzanita fueran incompatibles con los demás productos del mercado. La razón que esgrimió siempre es que esa era la única forma de crear “grandes productos”. ¿Es realmente así? 


Luego de leer la biografía de Walter Isaacson sobre Steve Jobs se pueden decir muchas cosas de uno de los fundadores de Apple. La que más ha salido a la luz con este libro es su difícil personalidad y su poca calidez humana. Lo que más le importó en su vida (más allá de él mismo) fue “su” empresa. Incluso por encima de su familia, amigos y colegas.

Pero no es el propósito de este artículo comentar sobre la personalidad de Jobs, sino sobre la filosofía de ecosistema cerrado que creó y desarrolló en Apple, versus sistemas abiertos como el desarrollado por Microsoft con Windows o, más recientemente, el Android de Google.

La filosofía de ecosistema cerrado de Apple fue madurando en la mente de Jobs a lo largo de los años. Cuando volvió a la compañía en 1991 luego de que lo despidieran, ya estaba convencido de que no iba a dejar en manos de terceros ningún aspecto de la experiencia de los usuarios: software, hardware y contenidos serían diseñados, desarrollados y controlados por la compañía, o lo que era parecido por él mismo.

Sistemas cerrados y abiertos.


Un sistema se considera cerrado cuando hardware y software están integrados y constituyen una unidad, a tal punto que no pueden funcionar de manera independiente: el hardware no es compatible con otro software y viceversa.

Ese esquema cerrado fue lo que definió a Apple durante años (hasta la llegada del iPhone y las aplicaciones desarrolladas por terceros) y diferenció a la compañía de la manzanita de otras compañías tecnológicas como IBM o Microsoft. Esta última apostó desde sus inicios por un sistema de licencias donde su software fuera compatible con cualquier hardware (o casi).

El  hecho de que Apple sea un sistema cerrado se manifiesta tanto en aspectos de hardware (como por ejemplo que los aparatos no tengan tornillos para que no puedan ser abiertos) como de software que debe ser especialmente desarrollado para poder correr en productos Apple.

La razón que esgrimió públicamente Jobs para justificar la incapacidad de los productos Apple de interactuar fluidamente con otros productos de otros fabricantes de software o hardware fue que creando un sistema integrado y controlando todos los aspectos de la producción y el diseño era la única forma de crear grandes productos.

¿Es realmente así?


La respuesta es: depende. 

Cuando se trata de personas (usuarios) existen necesidades y objetivos  de uso diferentes. Podemos agrupar las características comunes de determinados usuarios y crear perfiles que disminuyan la dispersión de requerimientos, pero en productos masivos siempre existirán diversos niveles de satisfacción.

Por este motivo, las soluciones del tipo “one fits all” (uno sirve para todos) suelen ser soluciones de compromiso que no alcanzan a proveer grandes experiencias para toda la gama de perfiles de usuarios. Es poco probable que un producto con las mismas características sea “un gran producto” para usuarios muy diferentes.

Por ejemplo, no es lo mismo un niño rico de 8 años con escasos conocimientos tecnológicos, que todo lo que necesita es un dispositivo que le ayude a buscar información para el colegio y jugar en su casa, que un diseñador con bajo poder adquisitivo, conocedor de tecnología, y que necesita un ordenador potente que le permita instalar software gratuito y hacer uso de dispositivos variados como cámaras, discos externos, scanners, etc. de diferentes marcas.

Para el caso del niño, una iPad podría ser una buena opción. Para el caso del diseñador, debería contemplarse un ordenador de escritorio o una laptop de bajo costo, a la que pudiera ir agregándole más memoria o más capacidad en su disco rígido con el tiempo, y que sea compatible con una gran variedad de software libre disponible en el mercado.

Para este último caso, un ordenador Apple no sería una buena opción debido al costo, la dificultad para reemplazar piezas y conseguir variedad de software libre compatible.

Pese a los esfuerzos de Steve Jobs por masificar sus productos, Apple ha sido y continúa siendo una empresa de nicho. Esto lo demuestra la actualidad del mercado de sistemas operativos donde posee sólo el 5% del market share, mientras que Microsoft casi el 90%.

Esto también demuestra que los productos Apple son “grandes productos” para una pequeña porción de usuarios (existen numerosas descripciones de tono socarrón que describen este perfil) y que un sistema cerrado no es la “única” forma de crear “grandes productos”. ¿Por qué sino el 95% de las personas elegirían productos de otras marcas?

1 comentario :

  1. Excelente aportación y bastante interesante, a decir verdad. De aquí partiré a buscar más información al respecto. ¡Gracias!

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